mirada sorprendida de abducida
una arcana pregunta en la frente
rostro de anciana recién nacida.
Lumínico ser, del universo oriunda
Estrenó una sonrisa luminosa
brisa de mar enigmática profunda
carita de ángel, niña hermosa
risa contagiosa, bella fecunda.
Fue nuestro hogar, lugar bendecido
Todo el universo cobró sentido
fui padre feliz, hombre agradecido
ella en brazos quedó dormida.
Un raro planeta le daba bienvenida.
Un cielo festivo, un paraíso de oropel
Todo fue preguntas bajo quitasol
navegando en barcos de papel
¿por saca sus cachitos el caracol?
¿por que gira la noche cual carrusel?
¿por que asesinaron el amor en la cruz?
¿como se conocieron mi madre y tu?
¿como hicieron, para darme a luz?
¿existen los dragones, el unicornio azul?
¿por que el cielo, a veces, se viste de tul?
A veces, guardaba silencio de padre inmaduro
Fui la voz de su amigo imaginario
el que tenía que vestirse de duro
cuando había que acortar el horario.
Ya se asomaba la mujer del futuro
Alegre canto que anunciaba la alborada
Fiel compañera de juegos infantiles
camarada que esperaba mi llegada
sus ojos eran mi talón de Aquiles
un abrazo claro, que reconfortaba.
Un caudaloso río de amor repartido
Sin darnos cuenta del tiempo, un día
en inevitable vuelo, abandona el nido
visitó la tristeza, también la alegría
pues, nuestra niña, había florecido!
Surcando amplitudes vuelo de mariposa
Hoy con mirada de padre reposado
contemplo su figura de madre orgullosa
con dos hermosos frutos que ha atesorado
dos bellas estrellas, cual ardiente rosa.
Una prole fundida en vínculo simbiótico
Donde siempre existirá ese lazo invisible
navegando en sangre, genético código
dueños totales de tesoro intangible
un seno familiar protector, y pródigo.
