me propuse convertirme en un genio.
Afortunadamente, intervino la risa.
Lawrence Durrell
mis dedos hundir en su cabellera,
que toqueteen mi cabello
me causa molestia, dijo ella.
¿Como no tocar su melena?
que hacer, menudo problema
tenía que respetar su deseo,
y dejarme de titubeos
Mirándola lleno de pasión
la tome por la cintura,
acercándola hacia mi,
unos besos en su cuello
con agrado y premura fundí.
Mi boca busco sus pechos
uvas negras, besé y mordí,
su vientre fue mi lecho
y en su fuego me perdí.
Nos robamos latitudes,
regalamos longitudes,
encendimos y apagamos
fuegos terrestres, siderales.
Noche de suspiros y gemidos,
de quejumbrosos abrazos
y en medio de rito universal,
en suspiro ancestral... consumidos.
Hoy cuando recuerdo, me desvelo,
pero quiero aclarar de inmediato,
esa vez hicimos un trato
y yo ...!no le toqué un pelo!





































