
(Imagen Cámara Oscura)
"Cartagena tiene mar
cartagena tiene mar
pero no tiene montañas
si no fuera por sus olas
caramba
cartagena moriría
hay caramba"
espontáneo, querido, sencillo
refugio de poetas clandestinos
otro lado del espejo de ciudades
Tus alegres hijos recorrieron
tus calles llenos de energía
días cuando el ocio era juego
transitando cerros y quebradas
escalando gigantescos pinos
y eucaliptos que regalaban su aroma
parajes mínima-mente visitados
fascinantes travesías infantiles
por paisajes asombrosos y bellos
descubriendo vetas minerales
Se involucraban sin quererlo,
al atravesar territorios ocupados
en batallas campa-les de pedradas
donde se jugaba el honor y la vida
o envueltos en locas carreras
perseguidos por asesinas jaurías
Junto a la agradable arena
la brisa refrescaba el alma
al ritmo de las olas y su sonido
se balanceaban las fantasías,
en cada húmeda caricia que mar
daba a cuerpo de una bella niña,
la imaginación la acariciaba,
cuando miradas se cruzaban
un mensaje de profundidades
promesa de salobre encuentro
de tibias caricias y humedades
coqueteo de fugaz estío
noche mágica llena de ternura
de torpes besos que dejaban huella
y un pacto de eternidad incumplido.
Ahí entre tu mar y los cerros
con efímeros y cálidos vecinos
al amparo de paternales familiares
gestó se esta historia de feliz infancia
despreocupados y luminosos días
no se por suceden las cosas
pero sé existieron, sucedieron
el paisaje hoy recorre la memoria
recuerdo de tantas personas idas
y en la quietud del ocaso eterno,
una perturbadora nostalgia hace
que lágrimas bañen las mejillas,
pudoroso llanto de melancolías
por eso cuando la nostalgia
humedece la frágil mirada
es bueno estar con vista a tu mar
y culpar al fulgor y al rocío
de tu infinito océano ... Cartagena.

























